Visita a Hockenheim, Pista y Museo
Junio 17 de 2008
Por Carlos Eduardo Jalife Villalón
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Para
arrancar las actividades del martes 17 de junio, en la expedición
mexicana de la Scuderia Hermanos Rodríguez AC que
llevó una placa conmemorativa de la victoria de Pedro
Rodríguez hace 40 años en Le Mans, el grupo
se levantó temprano para ir de Darmstadt a Hockenheim,
circuito que ahora se alterna el GP de Alemania con el nuevo
Nürburgring, pero que fue sede del mismo en 1970, la
última vez que Pedro corrió esa carrera en
la F1.
El primer orden del día era visitar el memorial de
Jim Clark, uno de los grandes pilotos de la historia, quien
falleció ahí el 7 de abril de 1968, hace 40
años en una carrera de F2. El memorial fue movido
de la primera chicana cuando el circuito se remodeló
en 2004 y ahora está apenas afuera de la pista en
donde empiezan las veredas para los corredores y los ciclistas.
Junto, pero mucho más pequeño hay un memorial
para el neocelandés Bert Hawthorne, quien murió
en 1972 en esa pista, tras haber ganado en México
la Fórmula B en 1971 y el campeonato norteamericano
de la especialidad. Tras hacer una guardia de honor, los
expedicionarios, cuyas camionetas ya tenían los escudos
de la SHRAC en las puertas, regresaron rumbo al área
del paddock, cruzando por el túnel que pasa la pista.
En la pista había un día de motociclismo para
expertos y novatos, y los mexicanos pudieron pasearse a
sus anchas por el lugar, viendo las prácticas sobre
dos ruedas, y admirando algunos autos en el propio paddock,
como unos Porsches modificados por los especialistas de
la casa Gemballa en color negro mate que llamaban la atención
poderosamente. Luego fue hora de ir a visita el museo del
circuito, del lado de las tribunas frente a los fosos, que
abría a las 10 de la mañana, y los mexicanos
fueron los primeros visitantes del día.
Siendo un circuito originalmente especializado en motociclismo,
el museo tiene una gran colección de motos, incluyendo
las NSU que obtuvieron campeonatos mundiales, además
de muchas otras históricas germanas e incluso una
Yamaha del venezolano Johnny Cecotto, el campeón
mundial de ese país y, probablemente, el mejor piloto
latinoamericano de la historia. Pero también hay
autos de equipos alemanes de turismo (DTM, V8 Superstars)
y de F1 incluyendo alguno de Michael Schumacher, además
de otros de equipos alemanes como ATS y Zakspeed, y hasta
un F2 colgando sobre las cabezas. Hay simuladores de la
pista que los mexicanos aprovecharon para jugar y carteles
conmemorativos junto a memorabilia diversa como un motor
de JAP de 500cc, el que popularizó la G3 en el mundo
gracias a los esfuerzos de la firma Cooper, pero que es
de moto en realidad. La tienda del museo fue muy socorrida
comprando en ella desde relojes hasta recuerdos para los
cuates y la familia, y a las 11 en punto los aztecas dijeron
adiós al circuito y se encaminaron rumbo a Nuremberg.
© CEJV/SHRAC 2008
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